Sin duda,
vivimos en una era donde las comunicaciones nos facilitan la vida: el celular,
el chat, el Internet, las redes sociales, en fin… un grupo de adelantos
novedosos han hecho de nuestro día a día un cúmulo de posibilidades que no
contaban nuestros antepasados.
La ironía
de nuestro tiempo es que, a pesar de que tenemos todos los sistemas y aparatos
posibles para conectarnos, ahora muchos se sienten más alejados de los seres
que más aman. No es raro entrar a un restaurante y ver a una familia que, más
que reunida, está sentada junta pero con su mente alejada de ese momento y lugar. Cientos de parejas que en vez de conversar, parecen
sumidas en su propio mundo, en vez de conectarse con el otro. Cientos de
personas que no se comunican adecuadamente por no poder evitar el abuso de
estos aparatos tecnológicos.
Además de las enfermedades que puede sufrir una
persona por el abuso de la tecnología, ahora muchos ámbitos de su vida personal
y social se pueden ver seriamente afectados por no poder controlar su deseo de
mantenerse conectado.

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