Si una persona tiene una autoestima adecuada, es decir ni baja ni
demasiado alta, vivirá de forma sana y saludable la sexualidad con su pareja.
Ambos extremos (baja o demasiado alta) puede conllevar problemas en la relación
sexual; baja porque uno no se siente lo suficientemente deseable como para
“merecer” tener relaciones sexuales y si es demasiado alta puede caer en el
error de creer que ninguna de sus parejas sexuales estén a su altura.

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